El defender a una persona que ha cometido algún delito o castigo contemplado en el código penal, es una acción que genera mucha controversia.
Es importante señalar que en ningún lugar del mundo, un abogado está obligado a aceptar un encargo que vaya en contra de sus propios principios, creencias, principios, religión o ética.
Por tanto existe una plena libertad del profesional de escoger que tipo de clientes quieres defender o qué tipo de temas quiere tratar.
Un aspecto que debe caracterizar a todo abogado es la honestidad.
El abogado realmente tiene que ser capaz de ser honesto con el cliente y no aceptar un encargo que no sea capaz de defender los derechos e intereses de su cliente correctamente.
Es así como un abogado al momento de estar frente a un cliente o mejor dicho a un presunto criminal, culpable de haber cometido un delito castigado en el código penal, debe saber si puede o no defenderlo correctamente.
Si no puede defenderlo correctamente, el abogado debe tener la honestidad y la cumplir lo que señala el código disciplinario de los abogados: separarse de la defensa de los derechos o intereses de ese cliente para darle paso a otro profesional que sea capaz de defender a la persona acusada.
¿El abogado que acepta defender a un criminal se convierte en cómplice?
Todo el mundo tiene derecho a defenderse, incluso las personas que son presuntamente culpables de cometer un delito.
El abogado que acepta el encargo de defender a una persona que está siendo imputada por un delito de violación, asesinato o robo, no está defendiendo el acto de violar, de asesinar o de robar.
Lo que está tratando de hacer el abogado es que ese procedimiento en el que se está juzgando a su cliente, se lleve a cabo con las máximas garantías que marca la constitución.
El derecho de la defensa está consagrado en la constitución de todo país democrático, es un estado de derecho.
El abogado es el garante de los procedimientos justos
Cuanto más grave sea el crimen cometido por el cliente o mientras más dura sea la sanción de ese delito, lo más importante es que se respeten las garantías procesales de la defensa.
Y es función del abogado exigirle a los jueces y al estado que proporcione al cliente un juicio justo.
De igual forma el procedimiento donde se vaya a discutir sobre si es culpable o inocente el cliente, se desarrolle con las máximas garantías constitucionales y solo de esta forma, la sanción o sanciones que se le impongan serán de manera legítima.
Por tanto el abogado que acepta defender los derechos, libertades o intereses de una persona culpable, no está defendiendo el acto de matar, de violar o de robar, sino lo que está intentando hacer es garantizar que su cliente tenga un procedimiento justo.
El abogado no analiza si su cliente es inocente o culpable, sino es el garante de que se cumplan los debidos procesos, quien decide la culpabilidad o no del cliente, es el juez.
Es muy difícil hacerle entender a la sociedad, que la responsabilidad de un abogado no es ayudar a un culpable a no entrar a la cárcel.
Pero a la final, detrás de ese resultado hay una serie de procesos en el que un juez analiza las pruebas, valora las versiones. Es un proceso muy complejo, que parece muchas veces injusto.
El ejercer el derecho penal es una tarea muy compleja, en donde muchos abogados por sus principios, no asumen dichos casos, sin embargo, es importante comprender que toda persona tiene el derecho de la defensa.
