Las casas de Interés Social son aquellas viviendas que se establecían con la finalidad de dar un lugar digno donde vivir a las personas que eran consideradas como poco favorecidas al basarnos en las ganancias, por tener un salario bajo.
En el pasado, estas viviendas eran bastante grandes, normalmente la ley establece las dimensiones mínimas que debe tener una vivienda de Interés Social, para que pueda cumplir con el elemento de comodidad en cuanto al vivir de una familia se refiere, sin embargo, solían hacerse de mayor tamaño y la vida digna en ellas se desarrollaba con facilidad y comodidad.
Las personas que no ganan más de cuatro salarios mínimos al mes, son las que actualmente en México se consideran para optar por estas viviendas, y es que incluso el Gobierno Federal les otorga un subsidio para que al ahorrarlo, poco a poco puedan acumular el dinero para realizar la compra de una casa mejor, pero muchos aseguran que para recibir este subsidio se debe esperar mucho tiempo e incluso es negado a gran cantidad de familias.
Entre los motivos que suelen usarse para negar esta ayuda social se involucra una supuesta falta de fondos, ya sea porque se culminaron o porque no han sido bajados, han sido suspendidos o simplemente no tienen disponibilidad. La cruda realidad es que aquellos trabajadores que lo necesitan no pueden tenerlo en su totalidad, por no recibirlo a tiempo, y ello indiscutiblemente y con motivos genera problemas.
Los problemas en cuanto al rechazo de tal subsidio aumentan cuando el trabajador tiene incluso una vivienda autorizada, pero que no pueden obtener sin contar con el subsidio de ley. Se ha escuchado el caso de quienes después de haber firmado ante un notario, tampoco recibieron nunca la ayuda, pidiéndoles eventualmente que cancelaran la firma y que comenzaran nuevamente el proceso de petición.
Con el paso del tiempo, las casas cambiaron sus tamaños y hoy por hoy son muy pequeñas como para disfrutarlas y vivir dignamente como se supone, era el objetivo, pues además son hechas sobre terrenos muy reducidos, que hace pensar incluso que a quienes levantan tales edificaciones, no les importa en lo más mínimo la familia que residirá en el lugar.
Estas viviendas ahora suelen encontrarse a las afueras de las ciudades y se construyen de forma que les cueste lo menos que sea posible, para poder venderlas a un jugoso monto, para lo que realmente deberían costar.
Espacios en las casas de Interés Social
En la historia de México, las viviendas de Interés Social comenzaron en el año 1930 con un tamaño de 44 metros cuadrados y fue incrementando esta medida hasta el año 1990 donde llegaban a los 56 metros cuadrados, sin embargo, al llegar al año 2000 las viviendas comenzaron a realizarse de 32 metros cuadrados, hasta que en el 2011 se estableció que las medidas debían oscilar entre 34 y 36, seguidamente en el 2013 se llevó hasta 38 metros cuadrados la medida de las construcciones, sin embargo, es evidente que pueden llegar a ser considerablemente pequeñas.
Ubicación y transporte
Con el objetivo de hacer las casas más económicas en cuanto a sus construcciones, dejaron de hacerlas en las ciudades, lo que genera un problema de transporte a los posibles compradores. Para venderlas, los encargados buscaban persuadir a los visitantes con los beneficios de vivir fuera de la ciudad, pero la verdad es que el motivo de la ubicación se debe al bajo costo de construcción.
De este modo, vale la pena considerar si realmente invertir en casas de este estilo son una buena inversión, quizás en el año 1990 sí lo eran, pero poco a poco la calidad se ha ido reduciendo en torno a intereses, por lo que hoy en día estas viviendas no pueden considerarse como un lugar realmente digno para los trabajadores. Indudablemente son muchos los factores que vale la pena analizar.
